Reconciliación

PAZ EN TU ALMA

 

 

«La iglesia ha recibido las llaves del Reino de los cielos, a fin de que se realice en ella la remisión de los pecados por la sangre de Cristo y la acción del Espíritu Santo. En esta iglesia es donde revive el alma, que estaba muerta por los pecados, a fin de vivir con Cristo, cuya gracia nos ha salvado» (San Agustín).

 

«Si en la Iglesia no hubiera remisión de los pecados no habría ninguna esperanza, ninguna expectativa de una vida eterna y de una liberación eterna. demos gracias a Dios que ha dado a la iglesia semejante don» (San Agustín)

 

¿Por qué muchos católicos no se confiesan?
1.- Porque no tienen idea del bien que hace la confesión; lo ignoran; o tienen una idea equivocada.
2.- Porque tienen miedo o verguenza de decir sus pecados
3.- Porque se han confesado otras veces y creen no haber obtenido provecho alguno.
4.- Porque no saben reconocer sus propios pecados o no saben hacer un examen de conciencia.

¿Qué es el sacramento de la reconciliación?

Es el sacramento instituido por Jesucristo para perdonar los pecados cometidos después del Bautismo. Pero también un encuentro a solas con el Señor, para decirle que has pecado; que te duele haber sido así, desagradecido con Él; que quieres ser mejor y corregirte; y recibir su perdón; y levantarte del confesionario con el corazón renovado y lleno de confianza y optimismo.

¿Qué es necesario para hacer una buena confesión?

Para hacer una buena confesión es necesario:

1º Examen de conciencia.
2º Dolor de los pecados.
3º Propósito de enmienda.
4º Decir los pecados al confesor.
5º Cumplir la penitencia.

Antes de hacer tu examen de conciencia conviene que invoques al Espíritu Santo para que te ilumine y te ayude a reconocer tus pecados con sinceridad y contrición.
Santísima Virgen María, Madre mía, ayúdame a obtener un verdadero dolor de mis pecados, el firme propósito de corregirme, y la gracia de hacer una buena confesión

¿Qué es el examen de conciencia?

Es recordar los pecados cometidos desde la última confesión bien hecha.
(Siguiendo los mandamientos de la Ley de Dios)

¿Qué es el dolor de los pecados?

Es un sentimiento o pena interior de haber ofendido a Dios.

Señor mio, Jesucristo,
Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío,
por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido;
propongo firmemente nunca más pecar,
apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,
confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos,
en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita,
que los perdonareis, por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio,
hasta el fin de mi vida.
Amén.

¿Qué es propósito de la enmienda?

El propósito de la enmienda es una firme resolución de no volver a pecar y de evitar todo lo que pueda ser ocasión de cometer pecados.

¿Qué pecados debemos confesar?

Debemos confesar todos los pecados mortales no confesados anteriormente, con su número y circunstancias. Conviene decir también los pecados veniales.

¿Qué pecado comete el que calla por vergüenza la confesión de algún pecado mortal?

El que calla por vergüenza la confesión de algún pecado mortal comete un grave pecado llamado sacrilegio, y no se le perdonan los otros pecados confesados.

¿Qué ocurre si se olvida la confesión de un pecado mortal?

Si se olvida la confesión de un pecado mortal, la confesión vale, pero el pecado olvidado debe manifestarse en la próxima confesión.

¿Qué es cumplir la penitencia?

Cumplir la penitencia es rezar las oraciones y hacer las buenas obras que manda el confesor.

¿Qué es el secreto de confesión?

El secreto de confesión es el silencio absoluto que el sacerdote está obligado a guardar sobre los pecados escuchados en la confesión.

Oración después de la Confesión
(Salmo 102)

Bendice, alma mía, al Señor
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios.
Él perdona todas tus culpas;
y cura todas tus enfermedades;
Él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura.
El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
no está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo;
no nos trata como merecen nuestros pecados,
ni nos pega según nuestras culpas.

«Señor, abandono mi pasado a tu misericordia,
mi presente a tu amor,
mi futuro a tu providencia»
(San Pío de Pietrelcina)